Cuando descubren que los Reyes Magos no existen …

los reyes magos no existen
Educación y sociedad, Los niños crecen

Sí, los Reyes Magos no existen … ¿y qué?

¿ Cómo que los Reyes Magos no existen ? Nos pasamos casi la primera década de nuestros hijos alimentando sus espectativas e ilusiones con costumbres sociales heredadas de generación en generación. Cualquier cosa por verles felices e ilusionados. Qualquier cosa por encender su esperanza de conseguir lo que quieren.  Es una etapa bonita, sobre todo cuando existen los recursos económicos para alimentarla y responder a las espectativas de nuestros hijos. Incluso haciendo mucho más de lo que nos podemos permitir.

Arrastrados por este fenómeno social incurrimos en seguir la inercia general y nos exigimos mucho con tal de que nuestros hijos tengan sus juguetes favoritos en la noche de Reyes y lleguen al colegio después de las vacaciones sintiéndose orgullosos de sus nuevas adquisiciones. Porque….  ¿qué pasaría si los Reyes Magos no les traen lo que quieren? Llegarían al colegio con tal frustración y sentimiento de inferioridad con el resto de amiguitos que sí les trajeron esos juguetes de moda tan chulos y caros. (la cara triste de este fenómeno)

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Afortunadamente los niños crecen y tenemos la oportunidad de enseñarles el valor de los regalos que perciben. No solo en Navidades, si no durante todo el año.

Cuando los niños un día inesperado descubren y empiezan a asimilar que los Reyes Magos no existen, lo primero que les preocupa es si seguirán recibiendo regalos. Una realidad triste que nosotros mismos hemos propiciado.

Pero es entonces cuando aparece como por arte de magia una gran oportunidad.

Es cuando podemos sentarnos con ellos cara a cara y decirles:  — Los Reyes Magos no Existen … ¿y qué?  Es cuando les contamos la verdadera historia de los Reyes Magos de Oriente y les explicamos el esfuerzo y la responsabilidad que supone a los papis ejercer de su reales magestades (aunque reconozco que verles la cara de alegría y emoción cuando se encuentran por la mañana con los regalos no tiene precio).

Al final, lo veamos por donde lo veamos, todo forma parte también de su educación y de nuestro aprendizaje como padres. Bajo mi punto de vista, aprendemos juntos a afrontar la verdad con estas pequeñas lecciones de vida.

Este año en casa no ha habido regalos en la mañana de Reyes, en su lugar una carta , un desayuno en familia y un rato de achuchones y demostraciones afectivas.  El mejor regalo que se puede esperar de las personas a las que quieres, tu familia.

Para mí, el mejor regalo ver como mi hijo crece con responsabilidad, asertividad y amor.

 

Autor:   Mónica Romero Picó